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La pobreza de los productores
Mano de obra infantil por los ingresos mínimos

El precio que se paga por el cacao no lo establecen los agricultores que lo producen, sino que se regula en los mercados de valores de los países más ricos. Y como este precio ha subido y bajado muchísimo en los últimos años, se hace cada vez más complicado llegar a vivir del cultivo del cacao.  En la actualidad, el precio del cacao está en su nivel más alto desde hace 28 años y sin embargo, los agricultores no se benefician de esto.

La precariedad hace que el trabajo infantil se extienda a las plantaciones, así como el uso de esclavos que llegan de los países vecinos más pobres: Mali, Burkina Faso, Benin y Togo. Actualmente, unos 284.000 niños y niñas de entre 9 y 12 años se encuentran trabajando en condiciones peligrosas.

Por si fuera poco, los países productores de cacao tienen muy difícil exportar sus productos manufacturados (tabletas de chocolate, barritas…) a los mercados del Norte. Las razones principales son dos: la falta de equipos técnicos y conocimientos en los países productores y las barreras comerciales que ponen los países industrializados para proteger sus mercados de la importación de productos manufacturados.Ilustración